Nueva adquisición. Ya es hora de empezar a tocar la guitarra, que uno ya tiene una edad para seguir perdiendo el tiempo.
viernes, 6 de julio de 2012
La cuadratura del circulo
Desde hace tiempo quise llegar a Quito para publicar con algo que raramente hago. A decir verdad, la conocí al inicio de todo esto y, en cierto modo, me identificó con ciertos objetivos que luego fueron ganándose el catalogo de realidades a lo largo del viaje.
Quito podría haber supuesto la cuadratura final de un circulo por Sudamérica, pero la historia aún no está cerca del fin.
Sigamos en la vida. Batallón, ¡rumbo a Colombia!
Pintar otra vez esta habitación,
no me convence para nada este color.
Votar si el botón es una buena opción,
no me convence para nada este color.
Votar si el botón es una buena opción,
votar si hoy hacemos el amor.
Cuadrar el círculo de esta obsesión
asumir que rendirse no es una opción
saber que no os puedo aniquilar,
no es suficiente para firmar la paz.
La paz, Bolivia, Quito es Ecuador, Lima es Perú,
Buenos Aires, Argentina no llores por mí más
Cuadrar el círculo de esta obsesión
asumir que rendirse no es una opción
saber que no os puedo aniquilar,
no es suficiente para firmar la paz.
La paz, Bolivia, Quito es Ecuador, Lima es Perú,
Buenos Aires, Argentina no llores por mí más
Cayó el puente que nos vio nacer
El estribillo hoy no se quedara a comer.
El estribillo hoy no se quedara a comer.
Saber que no os puedo colonizar,
no es suficiente para firmar la paz.
La paz, Bolivia, Quito es Ecuador, Lima es Perú,
Buenos Aires, Argentina no llores por mí más.
así suena, Vestusta Morla - La cuadratura del circulo.
no es suficiente para firmar la paz.
La paz, Bolivia, Quito es Ecuador, Lima es Perú,
Buenos Aires, Argentina no llores por mí más.
así suena, Vestusta Morla - La cuadratura del circulo.
lunes, 4 de junio de 2012
HN
P: ¡Hola!
HN: (desconcertado) …hola.
P: Disculpa, nos conocemos, ¿cierto?
HN: (…)
P: Juraría que te he visto muchas veces, en otro tiempo. Como en otra vida
digamos.
HN: Tal vez. La gente suele identificarme con Estados Unidos, Europa o
élite económica, aunque no acaba de concordar con la realidad. Últimamente
también se me relaciona con algo a lo que les agrada llamar «crisis económica».
P: ¡Ya sé! ¡Cuánto tiempo desde la última vez que nos vimos! ¡Y qué cambio!
En fin, bueno volverte a ver Hemisferio Norte. Permiso.
HN: (desconcertado) …hola.
P: Disculpa, nos conocemos, ¿cierto?
HN: (…)
P: Juraría que te he visto muchas veces, en otro tiempo. Como en otra vida
digamos.
HN: Tal vez. La gente suele identificarme con Estados Unidos, Europa o
élite económica, aunque no acaba de concordar con la realidad. Últimamente
también se me relaciona con algo a lo que les agrada llamar «crisis económica».
P: ¡Ya sé! ¡Cuánto tiempo desde la última vez que nos vimos! ¡Y qué cambio!
En fin, bueno volverte a ver Hemisferio Norte. Permiso.
sábado, 2 de junio de 2012
Chao Perú
A decir verdad, se me hace peliagudo escribir un artículo inspirador sobre los vertiginosos Andes peruanos estando ya impregnado del ambiente de la soleada costa ecuatoriana. Altas temperaturas, montones de arena, olor de mar, surf o crema solar conforman el inventario diario en la actualidad.
Sin embargo, el Parque Nacional Huascarán, ubicado en la cordillera Blanca, en la sierra central del Perú; merecía mención especial por su colosal belleza y esplendor, a la vez que por su incomprensible desconocimiento internacional. El Parque Nacional Huascarán es una parada obligatoria para los amantes del trekking. No sólo la Patagonia sacia las ansias de senderismo en la variopinta América del Sur.
Debido a la inspiración literaria, me restringiré únicamente a compartir algunas de las instantáneas más evocadoras.
Sin embargo, el Parque Nacional Huascarán, ubicado en la cordillera Blanca, en la sierra central del Perú; merecía mención especial por su colosal belleza y esplendor, a la vez que por su incomprensible desconocimiento internacional. El Parque Nacional Huascarán es una parada obligatoria para los amantes del trekking. No sólo la Patagonia sacia las ansias de senderismo en la variopinta América del Sur.
Debido a la inspiración literaria, me restringiré únicamente a compartir algunas de las instantáneas más evocadoras.
Pienso que es suficiente para convencer a aquellos de pensamiento agnóstico. Para quien aún requiera información adicional, puede tratar de orientarse en la biblioteca o buscar por internet; o bien, salir corriendo a una tienda Decathlon, equiparse bien y empezar a caminar. Imprescindible llevar cámara fotográfica.
lunes, 28 de mayo de 2012
Así es pues
Doctor, en Perú seguía viendo Moais..
..y no sólo con eso, también Make-Make.
No fue ni siquiera un argumento trascendental, pero tocaba cambiar de aires. Hace unos días que entré en Ecuador, uno de los países divisorios del mundo en irregulares mitades. Se respira un reconfortante aire especial, sigo hacia el norte.
martes, 15 de mayo de 2012
Reencuentros
reencontrar.
1. tr. Volver a encontrar. U. t. c. prnl.
2. prnl. Dicho de una persona: Recobrar cualidades, facultades, hábitos, etc., que había perdido.
El viaje va quemando etapas pero nunca deja de revelar sorpresas.
Fue la primera que se anotó en la lista de inolvidables personas de mi travesía por Sudamérica.
River boat
Si antiguamente, en Europa, todos los caminos llevaban a Roma; en Perú, en fase de dominio inca, no había tampoco modo de perderse, el sistema de comunicaciones y transportes nacía —o moría, según como se mire— en lo que para ellos era el centro del mundo, en la imperial ciudad de Cuzco.
No obstante, los tiempos históricos modificaron los territorios para dejar a la naciente ciudad de Iquitos perdida y aislada en el medio de la selva amazónica. Pese a ser la ciudad más grande de la actual amazonia peruana, no hay carretera que la comunique con tierras de la cordillera andina o la costa, ni siquiera con Lima, la centralizadora capital peruana. Más o menos, como una isla perdida en medio de bastos océanos de verdes bosques fraccionados en deformes parcelas por torrenciales ríos y afluentes de agua de color cobrizo.
Llegar a Iquitos, dejando de lado el lujoso avión, supone una experiencia viajera al siglo pasado. Al estilo de los relatos del Che Guevara en Diarios de motocicleta o de Into the wild, de películas de liberación personal y natural de un planeta dominado por horarios, complicaciones y malentendidos.
Descender inacabables ríos perdiéndose consigo mismo entre bosques de palmeras y exótica biodiversidad a bordo de un barco repleto hasta los topes, donde la mercancía tiene reservados los espacios de lujo, mientras los agregados pasajeros deben conformarse con los espacios restantes. Entre botellas, plátanos o sillas, parece haber un cartel en el que se lea: «Encuentre su sitio, arme su hamaca y a dormir, que son cuatro días.»
En efecto, cuatro días rio Ucayali abajo, donde, a su encuentro con el rio Marañón, forman el inicio del rio Amazonas. Un rio que traspasa sin vergüenza las intimidades de la selva que hace lo posible por quitárselo de encima serpenteando salvajemente. El barco sobre el que navegué simuló los antiguos juegos de maquinitas de los noventa. Aquellos en que un coche andaba por una pista de tres carriles sorteando el tráfico venidero. Así, y con curvas.
Cuatro días dedicados a escribir en tu hamaca, leer en tu hamaca, hacer artesanías en tu hamaca, descansar en tu hamaca, comer en tu hamaca,… y, subir a lo más alto del bote —encima de la cabina— para ver los apasionantes atardeceres de la selva. En tierra de nada, de casi nadie y terroríficamente envolvente.
jueves, 3 de mayo de 2012
Sin visiones
Anticipo que escribo estas palabras con alto respeto y sabia admiración por la planta madre, más conocida como Ayahuasca.
Le tenía fe, le sigo teniendo fe. Quizá no era el momento indicado, quizá aun no estuviese preparado para conocer sus revelaciones.
En esta vida todo exige un riguroso proceso de aprendizaje, aunque uno piense terminalmente lo contrario. Como en los juegos Rasca y Gana, a mi me apareció el boleto perdedor: «Sigue buscando»
En esta vida todo exige un riguroso proceso de aprendizaje, aunque uno piense terminalmente lo contrario. Como en los juegos Rasca y Gana, a mi me apareció el boleto perdedor: «Sigue buscando»
sábado, 14 de abril de 2012
viernes, 6 de abril de 2012
Los que plantan
Lo imprevisto, lo indeterminado, no es lo falso. Puede ser inexacto, pero no debe ser insincero. Una afirmación —imprecisa, pero no falsa— se puede ir explicando frase por frase, hasta que finalmente se aploma y cae en el centro. Pero si una afirmación comienza con una mentira, hay que irla apuntalando con nuevas mentiras, hasta que finalmente todo el edificio se derrumba.
Para empezar, hay que precisar. Digamos que ando prácticamente seguro de que estos han sido, anímicamente, los peores días de todo mi viaje.
Un texto anónimo dice que cada persona, en su existencia, puede tener dos actitudes: construir o plantar.
Los constructores pueden demorar años en sus tareas, pero un día terminan aquello que estaban haciendo. Entonces se paran, y quedan limitados por sus propias paredes. La vida pierde el sentido cuando la construcción acaba. En Rapa Nui, empezaba a convertirme en un constructor próximo a terminar su obra. Por eso, resolví empezar a plantar, entregarme de nuevo al viaje.
El texto continúa: Los que plantan pueden sufrir tempestades y pocas veces descansan. Pero al contrario que un edificio, el jardín jamás cesa de crecer, y aunque exige la atención del jardinero, también permite que, para él, la vida sea una gran aventura. En la historia de cada planta está el crecimiento de toda la tierra.
Pese a la tempestad anímica, las flores más hermosas volvieron a brotar nuevamente inundando el aire con eternos perfumes de libertad y pasión por lo que viene. Vuelvo a tener ilusión por descubrir mi leyenda personal.
Para empezar, hay que precisar. Digamos que ando prácticamente seguro de que estos han sido, anímicamente, los peores días de todo mi viaje.
Un texto anónimo dice que cada persona, en su existencia, puede tener dos actitudes: construir o plantar.
Los constructores pueden demorar años en sus tareas, pero un día terminan aquello que estaban haciendo. Entonces se paran, y quedan limitados por sus propias paredes. La vida pierde el sentido cuando la construcción acaba. En Rapa Nui, empezaba a convertirme en un constructor próximo a terminar su obra. Por eso, resolví empezar a plantar, entregarme de nuevo al viaje.
El texto continúa: Los que plantan pueden sufrir tempestades y pocas veces descansan. Pero al contrario que un edificio, el jardín jamás cesa de crecer, y aunque exige la atención del jardinero, también permite que, para él, la vida sea una gran aventura. En la historia de cada planta está el crecimiento de toda la tierra.
Pese a la tempestad anímica, las flores más hermosas volvieron a brotar nuevamente inundando el aire con eternos perfumes de libertad y pasión por lo que viene. Vuelvo a tener ilusión por descubrir mi leyenda personal.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












